La Décima Clave

Capítulo 3
Recordé a mi madre corriendo por el gran pasillo del caserón con la cabeza gacha, esquivando mi mirada, el día en que se encontró el cuerpo sin vida de mi progenitor. El martilleo atropellado de sus zapatos de tacón cuadrado sobre la vieja tarima de cedro. Las plañideras, sus llantos desmedidos y lastimeros. Los rosarios negros colgando como estandartes en las manos de las viejas, oscilando en el aire enrarecido del velatorio. El avemaría, el murmullo de aquellos padrenuestros enlutados. Los cirios blancos encendidos en el dormitorio, a la espera de que su cuerpo llegase del depósito. Las cacerolas con agua hirviendo en donde la ropa ennegrecía como el horizonte de una noche sin luna. El olor de la muerte impregnó las paredes, los suelos, incluso las ventanas, impidiendo que la luz del sol entrara con el esplendor de siempre. Aquel día todo simuló morir de repente, menos el cuadro del escarabajo azul...

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente novela. Muy entretenida. Un gran trabajo de investigación por parte de la escritora. Super recomendable.

Adriana dijo...

Comencé a leerla y no pude detenerme hasta el final.
Cuando terminé llamé a Antonia para contarle lo mucho que había gustado.
Ahora esto esperando la próxima.

Adriana Serlik

Andrés Pérez Domínguez dijo...

Hola, Antonia:
Bienvenida al universo de los blogs. Que firmes muchos libros en la feria.
Un beso

Antonia J. Corrales dijo...

Gracias, Andrés. Disfruté mucho con tu obra, "El Factor Einstein", que recomiendo a todos los que amen el género policiaco con un toque muy especial de intimismo.
Besos desde Madrid, por donde espero verte pronto...
Antonia J Corrales

Antonia J. Corrales dijo...

Mil gracias por hacer pública tu opinión.
Antonia J Corrales

Andrés Pérez Domínguez dijo...

Pues muchas gracias por tus palabras sobre El factor Einstein, Antonia. Al final lo de Madrid no ha podido ser. Me hubiera gustado que me llevaran, pero bueno, así están las cosas. Un beso