Cenutrios al volante

Servidora se sienta todos los días al volante desde hace ya muchos años,casi treinta y uno. En todos estos años de conducción diaria por vías nacionales, comarcales, cascos urbanos e incluso caminos pecuarios, o de cabras, como diría mi abuelo, he escuchado muchas sandeces. He visto caras de todos los tipos y desde todos los ángulos. He presenciado mil "pirulas" de las que he sido víctima muda, muda porque no le he dado al claxon o no he accionado las luces convulsivamente mientras soltaba un chorro de tacos e improperios. Sí, aún siendo justificado por la barbaridad de la que había sido objeto, no lo he hecho. Una no quiere padecer del estómago más de lo necesario, que para cabreos ya está la situación económica y los números rojos de nuestras cuentas corrientes.

Después de treinta y un años al volante de forma diaria y casi mecánica, aún sigo escuchando las misma estupideces de los mismos enanos mentales de siempre, sólo les cambia la cara. En estos 31 años aún no he recibido la medalla al mérito, pero deberían habérmela concedido, como a muchos otros. No tengo multas, respeto el código de la circulación y no he tenido accidentes, por lo que mi seguro tiene conmigo un baluarte a conservar. Pero, aquí, en este país nuestro, tan democrático, tan europeo, tan defensor de la igualdad, sigue habiendo cenutrios (muchos, demasiados) al volante que se dedican a mandar a las mujeres a fregar la loza, como si esto fuese incompatible con la conducción o con limpiarles a ellos las lágrimas que se les caen en casa todos los días, cuando, como todo hijo de vecino, llegan con la moral por los suelos. Cuando dejan de aparentar ser un mirua encajonado en un chiquero y pasan a ser... el hijo de Bambi.

Los pobres no saben que la mayoría ya tenemos lavaplatos y que a la mayoría el complejo de inferioridad que muestran al insultarnos, mejor dicho, al intentar insultarnos, nos importa un carajo.Lo más curioso es que lo hacen cuando te ven subida en un coche más grande que el que ellos conducen, cuando están seguros de que no te acompaña un hombre. No vaya a ser que tenga que pedir disculpas o se lleven puesto lo que pretendían darte a ti.

Sí, este país nuestro sigue siendo machista, racista... muchos istas. Pero ahora, para que te insulten no basta sólo con ser mujer, ahora también influye la banderita. No se puede llevar la bandera de España en el coche, porque no está bien visto, evidentemente me refiero a la constitucional.

Pues yo, señores, seguiré llevando mi bandera de España, porque soy española y me gusta serlo. Lo haré aunque se haya terminado el fútbol, que debe ser el problema de estos tontos a las tres y cuarto,que no distinguen el concepto de bandera: enseña o señal de una nación, una ciudad o una institución. Seguiré jactándome de ser mujer al volante, de fregar los platos a mano o a máquina. Seguiré siendo la mosca cojonera para todos aquellos enanos mentales, incoherentes con las doctrinas que defienden, porque todos , absolutamente todos, tienen doble moral. Y así nos va.


© Antonia J Corrales

4 comentarios:

Juanma dijo...

Ja, ja, ja...qué mosqueona estás, ¿no? Cualquiera te dice nada...
Un beso gordo.

Antonia J. Corrales dijo...

Qué va, no te creas. Sólo que tenía ganas de escribir este artículo. Los cenutrios al volante se lo merecen, claro que me he dejado muchas cosas en el tintero...
Te pongo un correo luego, por la tarde. Ayer estaba en ello cuando se me fue la red:(
Mil besos,
Antonia J Corrales

Andrés Pérez Domínguez dijo...

Imbéciles al volante los hay por todas partes, Antonia. E imbécilas, por si la justiciera ministra Aído está al acecho. Pero tú eres una mujer valiente, así que aunque no des ráfagas ni toques el claxon no creo que haya muchos energúmenos que se atrevan contigo.
Un beso,

Antonia J. Corrales dijo...

Pues no te creas, amigo mío, que días los tenemos todos... A veces porque estás muy cansado para dar un toque de atención y otras porque sencillamente sabes que no merece la pena y les dejas con sus historias. Y con esto último no me refiero sólo al volante :) Muchas veces es mejor dejar correr el aire...
A ver si saco hueco y me paso por tu correo.Besos mil,
Antonia J Corrales