Mondar

Las prohibiciones, el paro, la intolerancia encubierta tras el velo carnavalesco de la ley y sus múltiples interpretaciones, como la ley del menor, o las condenas de años de cárcel por un mísero robo, mientras que los asesinos campan a sus anchas por las calles. El paro, las pensiones míseras, el atraso en la edad de jubilación, la subida de la gasolina, los tipos de interés... e irremediablemente sobreviene el recuerdo de aquellos años en los que las lentejas se hacían sólo con agua.

No es que vea el vaso medio vacío, es que no tengo vaso donde quepa tanto.
Antonia J Corrales

1 comentario:

B. Miosi dijo...

Y yo que pensé algunas cosas solo se daban en Venezuela...

Besos, Antonia.

Blanca