Crónica presentación Club de lectura La LiVeria Taberna Ilustrada


Hacía frío, un frío seco, sin viento que lo acompañase pero que igualmente provocaba  que te encogieses mientras caminabas hacia la LiVreria Taberna Ilustrada dónde tendría lugar la inauguración del club de lectura de la mano de Pepa, de Qué locura de libros.  


Madrid es siempre una sorpresa; un tejado por descubrir, un ático cubierto de plantas en medio del asfalto, el ir y venir de gentes diferentes y vitales, de luces y tiendas. Las pequeñas, coquetas y maravillosas tiendas de toda la vida  que siguen luchando por su lugar y su denominación de origen; ese sitio que la maldita crisis les quiere arrebatar. El tráfico constante y monótono salpicado del colorido protector de los semáforos, vestido de los destellos naranjas de las sirenas y su ruido ensordecedor. Madrid me mata, lo adoro, pero me mata.

La cita era a las 18:30 y llegamos a las 18:25 después de una hora y media de trayecto, en hora, sin que Murphy, que me odia, pusiese su ley sobre nuestros pasos trastabillándolos.


El aforo estaba cubierto. Desde fuera se podía ver el espacio reservado para la librería, la cafetería y la zona de juegos para los niños. Mis libros en la barra, acompañando el buen vino que el dueño del recinto nos ofreció al terminar la presentación del club de lectura y de mis libros.  Begoña, una de los miembros, que no miembras, del club de lectura llegó casi a la par que nosotros en su todoterreno y aparcó en la misma puerta. Segura y firme, tanto que apunto estuve de decirle : cómo lo haces, por favor dime cómo para copiarte. Sin lugar a dudas era una mujer de agua, pensé. Lo supe  nada más verla, por su manera de caminar, por su sonrisa ancha, por esas ganas de comerse el mundo de una sola mirada, con una sola palabra.

La sala donde se realizó la presentación es polivalente, por ello en algunas fotos se aprecian los óleos de desnudos que colgaban  en todas las paredes del local y algunas esculturas en bronce en las esquinas.  Los asistentes, un número muy superior al  aforo que ofrecía el lugar, se tuvieron que instalar en el pasillo y las escaleras que daban acceso a la parte superior de la librería.
Escritores, lectores, pintores, escultores nos reunimos para hablar más que de literatura de la vida y sus pasiones. De las ilusiones, las mentas, las curiosidades de la edición y la escritura, de un club de lectura al que auguró un éxito seguro. Porque si algo es importante en este tipo de grupos es la ilusión, las ganas, la química y sobre todo la falta de corsés ya que el arte no puede encerrarse en protocolos absurdos y aburridos; y menos la literatura. Y ellos, los miembros del club, son todo menos personas encorsetadas, encarceladas en unas costumbres ya obsoletas. Ellas y ellos son puras ganas. Eso, aquella magia fue extendiéndose poco a poco, como si fuese polvo de hadas durante la hora y media en la que compartimos  charla.

Después vinieron las firmas de los ejemplares, muchas y especiales, tanto por lo que para mí significaban algunas de ellas -porque eran para amigos, amigos que antes fueron lectores sin más-, o para lectores que espero se conviertan en amigos. Algunos me contaron un pedacito de sus vidas, otros me pidieron una dedicatoria muy especial que les hice tras unos minutos , un pequeño sorbo de vino y una sonrisa dedicada a su alma y sus ojos brillantes.
Hubo momentos mágicos, como cuando descubrí a Pedro y su hija Teresa - blogs :El búho entre libros y Leyendo en el bus-,  A Mayte Esteban, escritora, y a su marido Alberto. Paco Gómez Escribano, escritor y mi amigo, con su ya famosa frase : no somos ná. Cuando vi a María Alonso Ayuso, A Fernando Pérez San Juan  y Paloma, su mujer. A Víctor Fernández Correas, escritor y  amigo.  Violante, Felix . Gema y Patri, mis hadas, mis campanillas. Y cuando fui conociendo a muchas de las lectoras que forman el club de literatura.
La charla no estuvo ausente de polémica, de esa demagogia absurda que alguien siempre trae en el bolsillo a este tipo de actos, tal vez para tener su minuto de gloria olvidándose que la gloria no existe, que es un sueño, el sueño de los tontos. O quizá porque , como dije, trasladamos nuestro problema a los demás porque nos cuesta reconocer que somos nosotros quienes lo tenemos.  A mí, hay dos cosas que me repatean las tripas, una es la mentira y la otra que se intente poner en mi boca palabras que no he pronunciado. Pero, ya digo, si no hubiera este tipo de incursiones de "marines americanos" en estos actos, no serían tales. !Qué le vamos a hacer! Abramos nuestro paraguas rojo :



Desde aquí quiero dar las gracias a Pepa por su iniciativa, por brindarme esta maravillosa oportunidad. A Ángel, el dueño de la librería, por su cálido  trato y disposición. A los miembros del club de lectura por su magia. A mis amigos y compañeros de profesión y finalmente a la editora de Éride ediciones por las palabras que dedicó a todos  los creadores. Ojalá su proyecto literario sea un éxito.


 

Si queréis disfrutar del polvo de hadas de este club habrá una nueva reunión cuando la lectura de As de corazones concluya, estáis todos invitados a participar.                    
   
   
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Colgaré más fotos en mi perfil de facebook

9 comentarios:

Natalia Martin dijo...

Un crónica estupenda Antonia, un placer compartir la tarde contigo, estoy deseando que nos reunamos de nuevo para hablar sobre tu libro.
Un saludo

Teresa dijo...

Me pareció un encuentro muy interesante, con tantos amantes de la literatura allí reunidos.
Y por supuesto me encantó conocerte y charlar contigo.
Y con David Skinner, y conocer a Mayte Esteban, y desvirtualizar a María Alonso...
La verdad es que fue una tarde muy divertida, me encantó la experiencia.
Un beso!!

María dijo...

Madrid es mucho Madrid, Antonia, pero tú siempre tienes un hueco para nosotros y te lo agradecemos en el alma. Un placer verte, escucharte y compartir contigo y con Mayte Esteban la tarde.
¡Muchos besos!

David J. Skinner dijo...

Una tarde de viernes entretenida e interesante (y resulta complicado que ambas cosas sucedan a la vez).

Ana G. Hernández dijo...

Nuevamente feicitarte por esta crónica de una tarde mágica, en cuanto a la discordia que se quiso hacer, como dice un refrán, en todos lados cuecen habas. Enhorabuena Antonia y que sigas cosechando éxitos, no solo con este nuevo libro, sino con todos los que vayas escribiendo.
Un abrazo
Ana G.

Mayte Esteban dijo...

Me lo pasé muy bien, escuchando cómo disfrutas tus libros, cómo te emocionan las palabras de los lectores y cómo defiendes lo que piensas como una leona.

¡Se nos olvidó hacernos una foto! Y a mí casi se me olvida salir de La Livrería. Menos mal que no la tengo cerca de casa porque me tendrían allí a menudo y ya sí que no haría nada. Me gustó el espacio, eso de poder ir a tomar un café entre libros, la idea del club de lectura, la exposición de la planta baja...

Vamos, que me gustan las librerías y esta tiene magia. Quizá también porque estaba llena de cariño esa noche.

Muchos besos

Por cierto, gracias a todos por rescatarme de la poesía y lo siento por el frío que os hice pasar.

Maria Eugenia Santana Hidalgoe dijo...

Me ha gustado mucho lo que y cómo has dicho en esta crónica. Gracias a tí y un abrazo muy fuerte no solo para tí sino para Pepa y todas las compañeras que estuvieron en representación de las que pudimos ir.
Una buena tarde....si señor...me alegro muchísimo....

Maria Eugenia Santana Hidalgoe dijo...

Me ha gustado mucho la crónica.
Me alegro mucho por tí, por Pepa, y por todas las compañeras del club que estuvieron además representando a las que no pudimos asistir...

Un abrazo...

Antonia J. Corrales dijo...

Gracias a todos por vuestros maravillosos comentarios. Sois tan especiales que eso hizo que todo estuviese cubierto por un halo de magia. Gracias!!!!