El niño Miguel

El niño Miguel,una de las mejores guitarras de nuestro panorama nacional. Ahora está en la indigencia,como muchos de nuestros creadores, como muchos de ésos que hicieron, hacen y harán de nuestra cultura algo especial y diferente, o lo que es lo mismo: CULTURA en mayúsculas. Y yo me pregunto, ¿dónde están los responsables de que esto suceda, de que siga sucediendo? Ya, entiendo, recibiendo a Mister Marshall.
Aquí os dejo un enlace de youtube:
donde podréis ver como toca su vieja guitarra con sólo tres cuerdas, pero hay mucho más en la red sobre él que no tiene desperdicio, si me permitís un consejo, no os lo perdáis. Eso sí que es espíritu, aunque no sea navideño.
Éste también está genial, es parte de sus comienzos: http://www.youtube.com/watch?v=s8gTJJa9Lv8
© Antonia J Corrales

Previo al espíritu navideño. ¿Espíritu navideño?,¿alguien puede decirme qué narices es eso?

No nos engañemos, todo sigue siendo igual. Endulzado con algún que otro pastelito, pero igual.
El salario mínimo no da ni para pipas y, a pesar de ello, los productos de primer orden suben todos los años. El sistema capitalista sigue su puja para aumentar las horas de trabajo y en consecuencia el número de parados: ¡al tiempo!! ¡Sesenta y cinco horas!!! Eso para los que no las hacen ya porque haberlos hailos, y muchos. Los comerciantes de armas siguen haciendo su agosto con los conflictos bélicos. Los asesinos, maleantes, violadores, terroristas y un largo etc, siguen siendo presuntos aunque existan pruebas físicas y testimoniales de lo contrario, y muchos, muchos disfrutan de la condicional que les permite reincidir, si no de qué, para qué...
Los delincuentes escriben biografías millonarias y mandan cartas a programas de máxima audiencia, mientras otros, los parias de nuestra cultura occidental, para reclamar un plato de comida, para que se les escuche, tienen que quemarse a lo bonzo...
Lo peor de todo es que aún nos queda por pasar la Navidad. Porque díganme ustedes, ¿hay alguien a quién le guste la Navidad? Sí, ya sé, les gusta: a los niños, a los que están forrados de pasta, a los niños, a los que están forrados de pasta, a los niños...¡ah!, sí, también a los que se van a pasarlas a las Bahamas, claro que ésos o están forrados de pasta o lo hacen a plazos. Otra vez ¡ah! pero éste más largo: aaaahhhhh!!!!, que no, que los plazos ya no son viables dada la situación económica. Pues eso, a los niños y a los que están forrados de pasta. "Osease", que son los mismos a los que les gusta la navidad y les importa un bledo la situación actual, porque los niños no se enteran de nada (menos mal), y a los que están forrados de pasta les afecta un carajo todo lo demás. Qué cosas pasan previo a navidad, me "cachis", con lo bonito que es eso del espíritu navideño, ¿que no? Bueno, pues yo me voy a buscarlo porque creo que tengo para un rato largo, pero largo, largo. Aunque, pensándolo bien, si se aprueba eso de las sesenta y cinco horas, creo que no me va a dar tiempo.
© Antonia J Corrales

Qué cosas trae la actualidad, más desactualizadas

Al hilo del pie de página político y en referencia al tema de los aviones estadounidenses que iban a Guantánamo: Yo, de pequeña, también jugaba a lo mismo, les decía a mis hermanas:

"como papá o mamá sepan lo mío, también se va a saber lo tuyo".



Resultado: no se sabía nada.


© Antonia J Corrales

Nota a pie de página

Creo que la oposición en este país debería concienciarse de que ya no está en el gobierno y el gobierno debería concienciarse de que ya no está en la oposición. Después, ambos, deberían empezar a llamar a las cosas por su nombre; pero claro, esto es pedir demasiado porque estamos hablando de política.
© Antonia J Corrales

Aviso a los ciber- lectores/as

En cuanto al vídeo de la entrada anterior: Aviso a navegantes/ as, (especifico el género no sea que la ministra de igualdad me enmiende la plana), por mucho que nos empeñemos, de mayores, jamás seremos como Beyonce, esto va para las mujeres. Para ellos: vosotros, machotes, ¡tampoco! Siento decíroslo; así es la realidad.
¿Cómo? No, tampoco. Aunque os infléis a hormonas y sesiones infrahumanas de gimnasio o sesiones de cirugía estética intensiva no seréis como el prota del vídeo : ¡hay cosas imposibles de conseguir! Osease que apechugar y sacarle partido a eso que algunos llaman belleza interior...
PD: espero que esto no lleve canon... ¡ah! que no, que no tiene música, menos mal uf!!!!! qué sustico!!!!

A todas las mujeres, porque somos diferentes, sí o sí? Síii

http://es.youtube.com/watch?v=X6kwnAvkfeo

Náufragos

Olvidaste mirar por la ventana aquella tarde de otoño cuando las gotas de lluvia aún resbalaban por el cristal, lentas como el tráfico de la capital que me atrapa, día tras día, entre sus calles. Allí, en el coche, sobre el asfalto, desparramo soledades y pensamientos náufragos que se pierden sin ser compartidos. Tras el descenso melancólico de las gotas de agua, fueron cayendo uno a uno mis deseos, licuandose hasta desaparecer junto a mis lágrimas mudas; aquellos deseos que tú olvidaste como a un puñado de náufragos sobre las sábanas blancas y frías que acogen silenciosas mi soledad.

Olvidaste mirarme mientras me desnudaba despacio, con calma, sin dejar de mirar tus ojos que, ajenos a mis pechos y mi pubis desnudo, mostraban un duermevela que alcoholizó mis deseos hasta dejarlos morir sobre la mesita de noche, sobre la luz de la bombilla que la tulipa encapotaba como las nubes han hecho con este cielo de invierno, de este invierno frío y gris.
Olvidaste mis ojos negros de noche cerrada, mis manos blancas, mi piel, mis jadeos, mi música..., aquella canción.

Olvidaste de mí, ¡tantas cosas!; que ahora soy yo quien se está olvidando de ti.

© Antonia J Corrales
"Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol.”

Martin Luther King

Coyuntura

La economía, ¿qué economía? ¿La de los que pagamos las consecuencias de la mala gestión de unos pocos? La crisis, ¿qué crisis, la de los que siempre estamos en crisis o la de los que nunca lo están y dicen estarlo? Los tipos de interés,¿ el interés de quién?
Es que tengo un lío de conceptos lingüísticos... ¡ah! que el tema no va de conceptos lingüísticos sino de aprovechar la coyuntura económica. Coyuntura, ¿qué es eso de coyuntura? Sí, déjame, déjame que piense..., lo tengo en la punta de la lengua...
Ya, que ahora en vez de hacer el trabajo de dos, para que no me despidas, tengo que hacer el trabajo de cinco por la misma pasta... Por cierto, ya te he confirmado la reserva en Zalacaín. Aterrizarás en el helipuerto de la Torre Picasso. Le he enviado las 120 rosas a tu "sobrina", rojo pasión, como me dijiste, el Chanel 5 a tu esposa y el ibérico al del banco. Estoy en lo de la reserva de las Seychelles...
© Antonia J Corrales

De porcelana

Dejó la loza por llevar al fregadero, la ropa sin tender.La cafetera sobre el fogón aún caliente.
Los cristales empañados con el vaho de muchos insomnios.Las luces del pasillo encendidas.El cenicero repleto de colillas. Las planas empachadas de conceptos.La cama deshecha, la ropa interior sobre la mesilla. Junto al sofá estaban los zapatos, la caja de las fotos, los recuerdos. Los discos de vinilo desenfundados en la alfombra, las velas consumidas, el olor a Opium en la ropa. Las ventanas abiertas, las cortinas descolgadas, las puertas sin cerrar. En la mesa del estudio, el vaso vacío de whisky, la última foto de su piel de porcelana envejecida. En la radio, la canción de Penélope sonando.
© Antonia J Corrales

No mamá , no quiero morirme de hambre.

Mi profesora de lengua, sor Laudelina, personaje que aparece en mi última novela "La décima clave", fue, en parte, la responsable de mi afición por las letras. Ella me enseñó prácticamente todo lo que sé de prosa. A conjugar con precisión, a utilizar los adjetivos, a construir recursos lingüísticos. Jamás consiguió que aprendiese las reglas que rigen la lírica,pero, como ella decía, yo era demasiado arisca para la poesía. Fue la que más sufrió aquel anónimo que estaba tan pulcramente escrito y que fue el detonante para mi identificación. La autora no podía ser otra alumna. Aquellas letras eran mi DNI, llevaban parte de mi ADN. Aún tengo sus palabras grabadas en mi mente a golpe de martillo rítmico, con una visualización ortográfica y gramática perfecta : "¡ Dios nuestro señor!, que hayas utilizado el lenguaje tan bien para ponernos tan mal..." Ella me enseñó tanto y tan bien que siempre la estaré agradecida. Su nombre aparece en la obra como un homenaje a la dedicación que profesaba a sus alumnos. Era súper culta, súper bajita, y tenía súper mala leche, pero fue la mejor profesora de lengua y literatura que tuve. Y no sólo eso, fue una de las mejores personas que conocí dentro de la orden de religiosas. Con ella también aprendí que la buena gente nunca se deja llevar de la mano de la política ni de las corrientes sociales, de los modismos, sean éstos cuales sean.
La esencia del ser humano es lo único relevante en esta vida, pero, desgraciadamente, la mayoría de las personas tienen un precio. Y lo más triste es que se lo ponen ellos mismos.
Entonces ya sabía que era escritora, lo supe desde siempre, como supe que si ejercía me moriría de hambre. Es el estigma de los creadores, de la mayoría de los creadores. Mientras los que viven de tu trabajo se forran, tú estás a verlas venir. Comprendí que los escritores somos como los agricultores, la gente del campo, generamos la materia prima pero cobramos una mierda. Entonces, como no era nada "larriana", nunca lo he sido, o lo que es lo mismo, no quería morirme de pena mirando mis cuartillas huérfanas, ni mucho menos cortarme las venas, decidí posponer la literatura. Pero ya sabemos como es el destino de puñetero y los acontecimientos se dieron la mano formando una cadena que me condujo a donde estoy, irremediablemente, así fue.
Pero eso es harina de otro costal. De otra cocina en la que aún no está encendido el fogón. Quizás continúe algún día con estas divagaciones, pero, por el momento dejo la masa a la espera de encender el horno.
© Antonia J Corrales

Que sí mamá, que no lo vuelvo a hacer más

Nunca se me ocurrió creerme aquello de que los rojos tenían cuernos y rabo, pero debo confesar que no me lo creí porque mi padre era uno de ellos y tuve la certeza muy cerca de mí, era, sin lugar a dudas, una niña aventajada, conocía a uno de esos rojos. Un rojo que lo peor que había hecho en su vida había sido robar unas cazuelas de aceite para que sus hermanos y su madre pudieran comer. Pero casi la totalidad de mis compañeras de clase lo creía a ciencia cierta, creían que los rojos eran demonios, como muchos ciudadanos de hoy se creen las promesas electorales. Digo yo que a los hijos de los políticos les pasará lo que me sucedía a mí en aquel entonces. Ellos deben enterarse de las mentiras antes de que éstas salgan a la luz, ¿o no?
Mi profesora de historia se empeñaba en trazar flechas rojas que venían desde la Unión soviética hasta la piel de toro, amenazantes, yo seguía sin creerme nada de aquellas peroratas. Eso sí, la imagen se me quedó grabada, debo confesar que gracias a ello, sé donde exactamente se encuentra la URSS, y mira que se me da mal la geografía. En aquellos días hice de todo un poco, dibujaba extremadamente bien, pero tenía el problema de los imperativos legales, algo que entonces estaba muy de moda, pero que a mí no me venía nada bien porque nunca fui una chica yeye. Había que seguir unas reglas en el dibujo, y yo seguir nunca he seguido a nada ni a nadie. Bueno, al autobús sí. Ah¡ y a las ofertas, a ésas no las sigo, las persigo. Pues bien, me pedían un caballo y yo dibujaba una tortuga, me pedían un paisaje y yo dibujaba un puchero... Lo mismo me sucedió con el famoso Domun, me dijeron que era obligatorio y yo escribí un anónimo reivindicativo sobre la libertad del postulante. Ahí fue cuando me convertí en revolucionaria. Me expulsaron, me sancionaron y recé no sé cuantos avemarías y padrenuestros. De ahí creo que viene mi fijación con meter a algún clérigo en mis novelas... pero no es una venganza, es sólo una fijación. Una pequeña tara eclesiástica. ¿O no? Lo de la literatura todavía tuvo que esperar ya que después de lo del Domun, hice una colaboración en el periódico del colegio que casi me lleva ante los tribunales de justicia. Santa Teresa de Jesús fue, según el claustro eclesiástico, la damnificada. Ella era una monja muy seria y a mí me dio por contar su biografía en tono de humor. Las consecuencias fueron ... ¡¡¡ Fueron!!!! Pues casi como cuando te piden un texto de encargo y tu lo haces "sin encargar", a tu bola. Vamos, más o menos como le sucedió a Da vinci con la virgen de las rocas.
© Antonia J Corrales