Extractos de En un rincón del alma
EN UN RINCÓN DEL ALMA: Edición Kindle Amazon. B DE BOOKS
http://www.amazon.es/rincón-del-alma-BOOKS-ebook/dp/B007I4C4VY/ref=zg_bs_827231031_16
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"Contraje matrimonio con los bolsillos llenos de ilusión y sin ajuar, ese equipaje que toda novia que se precie va reuniendo desde su más tierna infancia. Pero… ya sabe usted, madre, la falta de posibles y el hecho de que yo nunca iba a desposarme, me dejaron, una vez más, fuera de sus previsiones.
Hasta mis nuevos vecinos se asombraron durante el traslado, al ver como una de las cajas que yo arrastraba con esfuerzo por la acera se abrió y dejó al descubierto mi verdadero ajuar: cientos de libros y discos de vinilo que resbalaron sobre los adoquines..."
Hasta mis nuevos vecinos se asombraron durante el traslado, al ver como una de las cajas que yo arrastraba con esfuerzo por la acera se abrió y dejó al descubierto mi verdadero ajuar: cientos de libros y discos de vinilo que resbalaron sobre los adoquines..."
" Paulatinamente fui sintiendo que la vida se
me escapaba. Se me iba sin vivirla, sin habitar cada uno de sus instantes, esos
momentos irrepetibles e irrecuperables. La química que había entre Carlos y yo
en los comienzos de nuestro matrimonio, pasó a formar parte única y
exclusivamente del bote de Ajax, la lejía o el detergente para la ropa"
"En ese
momento un libro cayó al suelo desde el estante más alto. Era El Quijote. Al caer se abrió. Lo miré con
desgana. Ni siquiera pestañeé. No me moví hasta que un olor a campo, a hierba
recién cortada me llegó desde el pasillo. Volví la cabeza y allí estaba padre, señalando
sonriente el libro caído. Intenté levantarme
para acercarme a él, pero su imagen desapareció. Cogí el libro por la página en
que se había abierto al caer. Uno de los párrafos estaba subrayado:
«Déjalos que se rían, Sancho, a nosotros siempre nos quedará la gloria de haberlo intentado…»
«Déjalos que se rían, Sancho, a nosotros siempre nos quedará la gloria de haberlo intentado…»

La
gloria de haberlo intentado, me dije. Sonreí y busque un hueco en mi agenda
laboral para ir a matricularme a la facultad"
Capítulo 45 de LA DÉCIMA CLAVE, EL MENSAJE CIFRADO DE DIOS
Así pues, hijo mío, la fuerza que opera en
todos los accidentes de alcance universal viene de estos astros que son los
decanos: por ejemplo (fíjate bien en lo que te digo), cambios de reyes,
levantamientos de ciudades, hambres, pestes, reflujos del mar, temblores de
tierra, nada de todo eso, hijo mío, sucede sin la influencia de los decanos… A
ellos es a quien el vulgo llama demonios…
(VI.8
De Hermes.
Extracto del discurso a Tat)
La décima clave, el mensaje cifrado de Dios, AMAZON KINDLE
Capítulo 45
Cuando
llegamos a Toledo, caminamos hasta la plaza del Conde y desde allí a la
judería. Ya en la calle San Juan de Dios, entramos en uno de los comercios,
regentado por una mujer de marcados rasgos hebreos. Ella, tras escuchar las
explicaciones de Reyes sobre nuestra visita, nos condujo a la parte trasera de
la vivienda.
En su
patio soleado nos esperaba el rabino. Era un hombre anciano y decrépito que
leía, ensimismado, un legajo de textos hebreos, bajo la sombra de una higuera
cuyas raíces asomaban amenazantes entre las losetas. El anciano, después de que
la joven se inclinase a su lado y le comunicara nuestra presencia, levantó la
cabeza y fijó sus ojos en nosotros con una curiosidad insultante, sin el más
mínimo atisbo de decoro o discreción. Sin mediar palabra, extendió su mano
huesuda y salpicada de máculas hacia Reyes. Ésta le acercó el plano de las
galerías, el dibujo del escarabajo y la llave egipcia: la cruz de Ankh. El
anciano miró la llave con detenimiento. La puso sobre el plano y dijo:
—Los
cristianos siempre son bienvenidos en mi casa, aunque en mi memoria permanezca
aún vivo el recuerdo doloroso que mis antepasados dejaron de nuestra terrible
expulsión en 1492 —dijo sin retirar sus ojos de nosotros—. Por ello, deben
perdonar mi aspereza, es algo que aún no puedo controlar del todo, sin embargo,
tengan presente que cumplo los mandatos divinos y gracias a ellos pueden estar
seguros de que les atenderé con agrado —se interrumpió unos instantes en los
que volvió a clavar su mirada recelosa en nosotros—. Veamos lo que ese forense
italiano, supuestamente, escondió en estos objetos —dijo, acercando una lupa de
gran tamaño a sus ojos y subiendo el papel hasta casi pegarlo al cristal.
—¿Cómo
sabe que era italiano? —le pregunté a Reyes.
—Mi
amigo Josué, con el que hablé para concertar la entrevista, es su hijo. Le di
los datos necesarios sobre lo sucedido. Le hablé sobre el grupo de forenses del
que formaban parte nuestros padres y de la época en la que sucedieron los
hechos. También le dije la nacionalidad y profesión de cada uno de ellos e
indicaciones de todo lo que tenemos y nos han entregado. De no hacerlo así, el
rabino hubiera tenido dificultades para entender nuestros propósitos y no nos
habría atendido. Todos, cuando nos piden información, exigimos que se nos den
los motivos por los que la solicitan, más cuando ella es referente a sucesos tan serios como los que nos
atañen. Creo que es comprensible, ¿o no? —inquirió Reyes mirándome de frente.
Asentí
con la cabeza.
—Josué
me dijo que el dibujo del escarabajo lo confeccionó Salas, uno de los forenses.
Su padre —dijo mirando a Reyes, que hizo un gesto afirmativo con la cabeza—. El
señor Salas y el resto del grupo se reunían aquí con un tal Ruiz que, según mis informaciones, era
orfebre, ¿cierto? —inquirió.
—Exactamente
—respondió Reyes.
—Cuando
Josué me dio los datos, recordé enseguida parte de aquella historia. Los
sucesos corrieron de boca a oreja como parte de una leyenda, una de tantas que
pueblan la capital. Se decía que el grupo de investigadores sordomudos… —se
interrumpió unos instantes pensativo—: ¿Sabían ustedes que diez de los miembros
del grupo eran sordomudos? —preguntó sin retirar la vista de la llave que
volteaba en su mano derecha una y otra vez.
—Sí,
todos menos Salas y Fonseca, el padre de Enrique —respondió Reyes señalándome.
El
anciano me miró de soslayo, como si no quisiera advertir mi presencia.
—No
gozaban de buena reputación. Ruiz y dos miembros más del grupo eran judíos. Esto, unido a la carencia
del sentido del oído y del habla, les impedía relacionarse. Sus reuniones eran
comentadas mucho antes de su desgraciada desaparición.
—¿Conoció
usted a mi padre? —preguntó Reyes.
—No. En
aquellos años yo no residía en España. Hacía mucho tiempo que me había
establecido en Francia con mi familia. La llave tiene su sello —dijo mirándonos
fijamente—. El sello que en aquellos años los orfebres le ponían a sus
trabajos. Un sello, oculto, poco visible si uno no sabe mirar en el sitio
adecuado. Está aquí —dijo señalando uno de los dientes de la tija—, y, a todas
luces, esconde parte del sentido de su búsqueda.
Reyes
tomó la cruz y los tres la miramos con detenimiento. En el diente que el rabino
había señalado había una pequeña elevación que todos habíamos pasado por alto.
Al observarla con la lupa que el anciano nos ofreció, advertimos que se trataba
de Maguen David (Estrella de David). Tenía doce puntas, las cuales formaban los
seis triángulos que la componían. Mientras nosotros mirábamos el grabado, él
tomó un papel, dibujó la estrella, y escribió en cada uno de sus triángulos
doce nombres. Levantó el papel y nos lo enseñó.
Amazon, San Jordi y los escritores electrónicos de Kindle
El parte meteorológico preveía lluvia a el día de San Jordi
en Barcelona, a pesar de ello olvidé mi paraguas rojo en casa, para ser más
exactos en el maletero del coche, donde siempre está. He tomado la costumbre,
como Jimena, la protagonista de, En un rincón del alma, de llevarlo conmigo
siempre, y donde más tiempo paso, aparte de frente al ordenador, es en el coche.
Excepto para un momento muy concreto que duró poco tiempo, no lo necesité, no
necesité que me protegiese ni de la lluvia, que solo cayó en la ciudad catalana
el día 22 entrada la madrugada, ni para esos momentos de , llamémosle, debilidad
o indefensión ante cosas que no deberían suceder o personas que tienen poco de
ello. Sólo hubo unos minutos en que sentí su ausencia y en ellos llamé desde mi teléfono móvil a mi marido, mi auténtico
paraguas rojo, mi otro yo.
Los escritores,
aunque no todos, somos seres extraños, una especie diferente, como todos los
creadores. Vemos las cosas desde varios ángulos y en diferentes colores. Una
gama de colores que va más allá de la convencional. Tal vez por ello son pocas
cosas las que se escapan a nuestro registro personal, a esa forma de analizar
todo lo que nos rodea. Estoy segura de que si no fuese así, no sabríamos
transmitir como lo hacemos. Pero esto, también tiene sus desventajas, ver
demasiado no es bueno. La ignorancia, muchas veces, es un don del cielo, como
diría Jimena. Siendo un poco ignorante uno puede llegar a ser feliz, aunque más
exacto sería decir que le será más fácil sentirse contento, porque no es lo mismo
felicidad que alegría. La primera es casi inalcanzable y la segunda puede
tenerse durante muchas horas y muchos días, lo único difícil es mantenerla, sobre
todo en estos momentos en los que las cosas están como están y las personas
andan como andan: cada uno tirando de su carro sin mirar a quién pueden dejar
bajo las ruedas del mismo.
Esta no era la
primera vez que estaba en Barcelona, pero sí era el primer San Jordi que vivía en la ciudad y debo confesar, porque soy honesta, que no
estaba nerviosa y que no sentía ningún tipo de angustia. Ya conocía la ciudad
catalana, la cuna de las artes y las letras, y aquello , para mí, era la puesta
en escena de lo que se mama en la ciudad todos los días del año. Me gustó perderme entre el tumulto: perderme
porque en San Jordi, lo importante no son los escritores, lo verdaderamente
importante es el lector. Las rosas y los libros, los libros y las rosas y esos
miles de personas que abarrotan las calles, las librerías y los puestos tiñendo
de rojo las avenidas y las tiendas, engalanando todo con aire de fiesta. Una
fiesta en la que el confeti está
compuesto de palabras, de palabras e historias, de personajes a cada cual más
dispar, cercano o alejado, pero nuestro, porque cada lector hace suya la
historia una vez que la elige y porque un buen escritor antes debe ser un buen
lector.
No narraré todos
los pasos que dimos o los lugares que recorrimos previos a la mesa redonda que
organizó Amazon, mis compañeros ya lo han hecho en sus respectivas crónicas, y
además Barcelona y sus puestas de largo no son para contarlas, son para
vivirlas. Desde niña siento admiración por
Cataluña, y tal vez por ello basé la trama de mi obra La décima clave, El mensaje cifrado de Dios, en la ciudad catalana y por ello su portada es la imagen de uno de los conventos durante la Semana Trágica de Barcelona en 1909.
También por ello, tengo una
obra, aún inédita por voluntad propia y que nadie a excepción de mi marido ha
leído, basada en la historia de una familia catalana, parte de ella recoge
algunos años de mi infancia que pasé en Amposta.
Para
esta "crónica" que no es tal, como ya habrán comprobado ustedes, me
hubiera gustado tener a mi lado a Manuel
Vázquez Montalbán , sólo él habría sido
capaz de describir con exactitud milimétrica y de justa manera el ambiente y,
sobre todo, lo bien que se come en Barcelona, lo magnífico de su gastronomía.
Pero desgraciadamente él se fue, aunque he de confesarles que en más de una ocasión
me pareció ver su sombra caminando por las calles, husmeando entre las páginas
de los libros que los viandantes abrían y recogiendo los pétalos rojos que
alguna rosa había perdido sobre las aceras alfombradas de pisadas anónimas.
Mientras Pepe Carvalho le susurraba al
oído nuevos datos de aquella investigación que, desgraciadamente, no pudieron concluir. Como ya
dije, Barcelona y San Jordi es eso, nada más que eso: historias, personajes y paraules
al vent...
Mi deformación
profesional en cuanto a la dirección y administración de empresas no me
abandonó durante todo el desarrollo de la mesa redonda convocada por Amazon.
Por este motivo he de destacar que me impresionó el funcionamiento de Amazon,
de la empresa, en cuanto a la organización del acto y el trato recibido por
todo el personal y directivos de la misma. Cuando las cosas se hacen bien, el resultado
es estupendo, como lo fue todo el desarrollo, desde el principio hasta el fin. Fue un verdadero honor hablar con Koro Castellano, a la que admiro desde hace tiempo y a la que ya felicité por la
magnífica organización y por el estupendo ambiente que todos y cada uno de sus
empleados tenía, algo siempre gratificante y arrollador. Muy de agradecer.
Esteban Navarro, Bruno Nievas, Marta Querol y Antonia J Corrales
Para finalizar,
porque no me queda otra y como imaginarán contaría muchas cosas más, diré que
el viaje a Barcelona no solo me trajo la oportunidad de sentir más de cerca la magia que desprende la ciudad en ese día
tan especial para los escritores, también la oportunidad, la ya ansiada
oportunidad, de conocer a mi amiga, hasta ese momento "ciber amiga" la
escritora Marta Querol. Después de
varios años comunicándonos por e-mnail y teléfono, sacando los pinchos de las brochetas,
ella sabe a lo que me refiero, tuvimos la oportunidad de darnos un abrazo de
oso, de los grandes y largos, de los de verdad. Nos faltó tiempo para hablar,
pero estoy segura que eso tendrá pronta solución. 

Destacar, como
siempre, la satisfacción de ser escritora de Ediciones B Grupo Z, de formar
parte de las filas de B de Books, cuyo equipo estuvo en todo y por todo con
nosotros. Pendiente, al tanto, de cualquier necesidad que pudiéramos tener,
porque el bienestar de sus escritores es su máxima, la máxima de todos incluidos
los directores que también nos dedicaron su tiempo, su atención y manifestaron la
preocupación por nuestra estabilidad, por el buen funcionamiento de nuestros
trabajos y el interés sobre ellos.
Mesa rendonda Amazon
Antonia J Corrales y Marta Querol
Carmen Romero Directora Comunicación Ediciones B. Antonia J Corrales
Lucia Luengo, Editora Ediciones B. Antonia J Corrales
©Antonia J Corrales
Enlaces de algunas notas de prensa relacionados con el evento:
Noticias San Jordi, mesa redonda, autores digitales Amazon, B de books
El 23 de abril, San Jordi, en el hotel Le
Meridien, Barcelona a las 11:00, Marta Querol, Antonia J Corrales, EstebanNavarro y Bruno Nievas, autores del sello digital más vanguardista del mercado
: B de Books- Ediciones B Grupo Z, formarán parte de una mesa redonda
organizada por Amazon y representada por su directora en España doña Koro Catellano. En ella se
debatirá lo más relevante en cuanto a la edición electrónica desde el punto de
vista del escritor y el editor. Se expondrán los cambios que esta nueva
modalidad de publicación está introduciendo en el mercado literario así como lo
que ello supone para los escritores noveles y consagrados. Un nuevo modelo de
publicación consolidado y de tracción fuerte dentro del sector literario
teniendo en cuenta el aumento del número de lectores que se han adherido a esta
nueva modalidad de lectura que les permite adquirir obras, tanto de escritores
noveles como consagrados, a un precio más asequible; algo a tener en cuenta
dada la crisis económica que atravesamos.
Amazon, una de las plataformas digitales más importantes del
mercado literario, con su nueva forma de edición en la que el autor es el que
decide cómo y cuándo publicar, siendo el único responsable y por lo tanto único
destinatario de royalties de las obras, ha revolucionado parte del sector,
haciendo que muchos escritores a los que las editoriales habían rechazado por
motivos variados, la mayor parte de las veces ajenos a la calidad literaria de
los textos, ahora puedan ver sus obras en formato digital y cuenten con miles
de descargas. Es el caso de Bruno Nievas, Esteban Navarro, Armando Rodera, Antonia Romero,Regina Roman, Eva García Sáez, Mercedes Pinto, José Luis Romero, Pilar Alberdi, entre otros. Autores que, la mayoría de ellos, en la
actualidad forman parte del elenco de B de Books.
Del mismo modo autores consolidados que han recogido
importantes éxitos con sus obras
editadas en papel por grandes firmas, como Antonia J Corrales, autora de En unrincón del alma, que tiene miles de descargas desde que fue lanzada en su
versión digital. Marta Querol, con El final del Ave Fenix y Blanca Miosi con El manuscrito, optaron por lanzar sus trabajos
editados en papel en esta modalidad, lo que contribuyó a que sus obras
llegaran a un público más amplio y diverso, convirtiéndolas en bestseller
indiscutibles por los lectores que siguen descargando sus trabajos y
manteniendo los títulos en los primeros puestos de ventas. Antonia J Corrales, En un rincón del alma: número 1 en Amazon durante un mes y
medio y que en la actualidad lidera el puesto 1 del top de la Fanc. Marta Querol, El final del Ave Fenix, número1 en Amazon durante un mes, Blanca Miosi, El manuscrito, número 1 en la Casadel libro durante meses. Antonia J
Corrales y Blanca Miosi han sobrepasado la cifra de más de 10.000 descargas en sólo un mes y Marta
Querol va camino de ello. Datos
relevantes que, sin lugar a dudas, deberían tenerse en cuenta más de lo que se
tienen en el mercado literario, algo que B de Books , Ediciones B Grupo Z, ha
sabido ver desde el primer momento subiéndose al carro de las nuevas
tecnologías y teniendo en cuenta al "nuevo lector" y el tipo de
literatura que éste demanda: autores nuevos y aire fresco dentro de un sector
que necesita "otras letras", nuevos nombres propios.
Antonia J Corrales©
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Busca tu historia en sus páginas porque cada uno de nosotros tenemos una historia especial que nos toca de cerca, la tuya también está ahí, en "La levedad del ser"
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