Reseña de UNA BRUJA SIN ESCOBA por Silvia Sánchez






     "Leer a Antonia es siempre sinónimo de un encuentro contigo mismo, y este su último trabajo no podía ser de otra forma.
No solo es su prosa ágil y envolvente ni son sus personajes llenos de matices únicos, es toda la magia que encierra sus páginas. Pero MAGIA con mayúsculas, magia para afrontar una realidad vital que nos consume, confunde y sumerge en una vida triste y rutinaria.
     Los libros de esta autora no son simples historias, sus letras sanan y en “Una bruja sin escoba “ vuelvo a tener la certeza de esa otra dimensión que si existe, que late al mismo son que mis sueños.
     Como siempre me sucede con Antonia J. Corrales sus libros me saben a poco, quiero más y por suerte este libro es el primero de una trilogía. Espero ansiosamente las próximas entregas y seguir disfrutando del mundo mágico de la mano de Aradia- Diana. Porque si alguna vez no has llorado lágrimas de pétalos de rosas, es que no sabes lo que es vivir..." 
   
“Las cosas extraordinarias y hermosas que surgen en nuestra vida no tienen explicación, de hecho es un error buscarlas. Cuando lo hacemos, cuando buscamos una explicación a algo excepcional, destruimos la magia que suscitó esos hechos o acontecimientos.” Cita de Una bruja sin escoba.







Reseña de UNA BRUJA SIN ESCOBA por Berta Velasco








                                                                  "Antonia tiene un estilo absolutamente personal a la hora de escribir así como una particular manera de descubrirnos el perfil de sus personajes a través de su mundo interior. Sus novelas están llenas de complicidad hacia todas nosotras y en esta ocasión, en Una bruja sin escoba, lo vuelve a hacer. 
    Todas tenemos esa parte bruja que tiene que ver con nuestra auténtica esencia femenina, con ese poder sutil a la vez que fuerte que todas poseemos en nuestro interior. Esa es parte de su magia también pues pone en palabras emociones y sentimientos que todas compartimos.


    Logra de forma natural que vivamos la historia en primera persona y al finalizar, las ganas de más.




Foto Berta Velasco















Adelanto y vídeo presentación UNA BRUJA SIN ESCOBA


"No quise creer en la existencia de las brujas hasta que me vi obligada a aceptar que era una de ellas. Una bruja torpe y sin escoba que habitaba en una ciudad ruidosa, de calles asfaltadas y semáforos que acompañaban con sus luces verdes, ámbar y rojas mis pasos en la madrugada; una bruja que se sentía presa, encadenada a una agenda y un reloj. Hacía años que había dejado de volar, que había cambiado el rumor del bosque por el sonido atronador de cientos de coches con venas de plástico y sangre negra.
     Vivía en una gran urbe donde la magia había desaparecido, devorada por los atascos en hora punta y a deshora. Los hechizos lanzados al aire se perdían entre el bullicio de los centros comerciales abarrotados y la luz de las farolas impedía que los seres fantásticos se escondiesen entre las hojas de unos árboles que se habían ido, que habían dejado de sombrear las aceras. La magia, allí, únicamente daba señales de vida en la literatura y el cine. Muchos querían creer en ella. Eran conscientes de que la necesitaban para vivir, para darle sentido a una vida que parecía virtual, ajena a uno mismo, pero pocos se atrevían a decir que creían. Eran escasos los disidentes, los que le echaban ganas y coraje para buscarla en la mirada perdida de un mendigo o en un cielo donde las estrellas habían desaparecido, absorbidas por el agujero negro de la civilización. Los presentimientos se diagnosticaban como angustia, las visiones como delirios y la mayoría creía que el tiempo en el que vivía, aquella realidad ruidosa y ajena, donde los deseos y los sueños se controlaban como si estuvieran envasados al vacío, era la única. La única realidad, la única posibilidad, la única salida, pensaban. Pero... se equivocaban. Tras ella había muchas otras, y cada una, cada realidad, era vital para que existiesen las demás. Para habitarlas, solo era necesario creer, pero muchos hacía tiempo que habían perdido la fe." 
Una bruja sin escoba

Reseña de Una bruja sin escoba en DIARIO DE UNA BIBLIÓPATA




"La historia que aquí comienza nos hará sentir identificadas a todas, como brujas, como mujeres de agua, o como ambas cosas. La magia existe amigas mías, yo lo sé desde hace mucho tiempo, la llevo dentro y siempre lo he sabido… me crean o no. "
"Después de leer Una bruja sin escoba… quizá más de una descubra que pertenece al gremio, ¿no queréis comprobarlo? "




La magia está presente en detalles como éste

Hace unas horas he recibido este centro de flores de Amazon Publishign, mi nueva editorial. Todo un detalle que me ha llegado al corazón. Me lo han enviado para felicitarme por el lanzamiento de "Una bruja sin escoba". Ciertamente hay gente que tiene magia, ese otro tipo de magia, la que te hace sentirte bien. Gracias Amazon Publishign . Gracias a todo el equipo por vuestra cercanía, apoyo y trabajo. Gracias por todo y por tanto. #amazonpublishing #unabrujasinescoba #antoniajcorrales

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Anticipo: Una bruja sin escoba. Mañana, martes 5 de junio, a la venta en Amazon.es Amazon.com Amazon.it Amazon Mx... En formato electrónico y papel.
Si crees en la magia no puedes perdértela. Y si no crees ¡tampoco! ;)


Una bruja sin escoba

Mis ejemplares de la primera parte de Historia de una bruja contemporánea: UNA BRUJA SIN ESCOBA, ya han llegado desde USA. El lunes 5 de junio ya estará a la venta en todos los dominios de Amazon. En papel y digital.


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Entrevista en Diario de una Bibliópata por Belén Edreira





"Recuerdo que al principio solamente leía lo que llevaba leyendo toda mi vida, es decir, todos los géneros pero siempre de autores consagrados. Al empezar a moverme por la red descubrí cantidad de autores que no encontraba en mi librería habitual y decidí conocer sus obras. Antonia fue mi primera apuesta y no pude haber acertado mejor. Me estrené con su novela “En un rincón del alma”… y a partir de entonces, en el alma es precisamente donde se me quedó grabada ésta mujer llena de magia..."



Con ellos, con nuestros jubilados



Muchos pasaron la posguerra y el hambre que vino con ella.  Levantaron las calles, los negocios. Hicieron posible que existiera la Seguridad Social, los sindicatos, los partidos políticos. Instalaron antenas de televisión en los tejados, tiraron líneas de alta tensión. Sacaron el carbón de las minas. Construyeron líneas ferroviarias. Ahorraron en el  Monte de Piedad, también empeñaron sus joyas en más de una de esas miserias que sobrevenían en sus hogares… y, PAGARON DURANTE AÑOS para tener una pensión digna. PAGARON. No reclaman nada que no sea SUYO. Su reclamación es UN DERECHO.
Me avergüenza esta situación. Me avergüenza la subida del 0,25. Las cifras de las pensiones, más aún de las mínimas. Me asquea  El “donde dije digo, digo  Diego”. El que haya para unos y para otros no, y que esos, a los que les ha tocado el no, sean los mismos de siempre. Que nos sigan tratando como a tontos. Que se hable de presupuestos y, como hizo el señor Rodrigo Rato en su momento, mientras vivía a cuerpo de rey, por no decir algo más serio, nos pedía que nos apretásemos el cinturón.  Me dan nauseas las preferentes, los rescates, la corrupción consentida y pendiente de juzgar. La vía libre a los contratos basura, las horas extras ocultas que no se pagan y que se dan en días libres. Los horarios de jornaleros: de sol a sol. Me avergüenza una política con la que no me identifico, y que luché para que no existiera. Me avergüenzan los políticos indecisos que ponen por encima de todo su escaño y ese sueldo, esa jubilación y derechos que para nosotros quisiéramos, mientras nos dicen que hay que aguantar, que ahora no se puede.  
 No me gustan los populistas, ni aquellos que intentan separar a la sociedad en vez de solucionar los problemas que ellos mismos han creado. De estos últimos hay muchos, demasiados. Me avergüenza que estemos cómo y dónde estamos, con todo lo que nos costó llegar a tener unos derechos mínimos, que nos han quitado  bajo la excusa de la crisis.
 Confío en que algún día los votantes de mi país, de una vez por todas, dejen de votar por ideologías y voten  a quién cumpla sus promesas electorales, a los que sean honestos y les protejan.  A los que legislen por y para el pueblo, que es quién les coloca dónde están y quién les paga.  
Ni Bruselas ni economía, ni presupuestos. Dejémonos de demagogia para acallar a la gente, para tranquilizarles y engañarles más tarde. Todos sabemos que es posible solucionar lo que está pasando y cómo hacerlo, pero no interesa esa fórmula porque otros tendrían que poner su dinero, una mínima parte de sus ganancias en levantar el país, y eso, eso solo es cuestión de los más débiles, de los que siempre lo hemos levantado a pico y pala.  
Me siento orgullosa de nuestros jubilados; de nuestros mayores, de su fuerza, de su libertad, de su valentía y tesón. Muchos deberíamos aprender de vosotros. Estáis haciéndolo de nuevo, volvéis a luchar por la igualdad, la libertad y la justicia. ¡Qué pena! Una vez más tenéis que volver a luchar…