El jersey

He vuelto a salir a la calle y como entonces, antes de que te marcharas, he sacado la silla de anea y me he sentado frente a la plaza, hacía sol.

Sabía que no volverías, lo supe cuando te vi calzarte esas pesadas botas de militar, cuando me contemplaste inerme, distante, lejano como un recuerdo. Tu mirada se me antojó extraña, no te reconocí tras ella y comprendí que te había perdido para siempre, que ya no eras el mismo.

Hoy, un año después de tu marcha, he vuelto a coger las agujas. Estoy tejiéndote un jersey, en él prenderé la medalla que, a título póstumo, te dieron. Lo hago porque no sé en dónde ponerla. Tu padre dice que desvarío, que no coordino, pero mis dedos siguen moviendo las agujas con exactitud: una del derecho y dos del revés. Tejer, a veces, es como vivir, se hace por inercia. Las cosas siguen igual, tu muerte no ha cambiado nada, como tampoco cambiaron nada las demás. Las guerras, ya te lo dije, sólo sirven para matar, da igual quien sea el que muera, da igual.

He de limpiar la maleza, pintar la puerta, volver a recorrer las calles, dejar de recordarte, he de hacer demasiadas cosas, pero antes debo acabar tu jersey, ya te dije; no sé qué hacer con este espantoso trozo de metal.


© Antonia J. Corrales

*Texto publicado en la revista Gibralfaro de la Facultad de Málaga

3 comentarios:

Cris dijo...

Quizás este es uno de tus relatos que más me gustan. El dolor es algo muy difícil de describir sobretodo este tipo de dolor que va más allá de la tristeza. Igual mi condición de madre me hace mucho más perceptiva. Enhorabuena. Y sabes que no digo las cosas por decir, sólo cuando las siento.

Un beso enorme.

Antonia J. Corrales dijo...

Gracias Cris. Sé que no dices las cosas porque sí. Hace ya tiempo que nos conocemos y lo que más me gusta es que sigues siendo la misma de siempre, sin dobleces. Créeme, eso es un valor en alza en los tiempos que corren.
Vaya calor tenemos en la sierra!
A que sí??
Un beso especial y cercano desde aquí al lado :)
Antonia J Corrales

Cris dijo...

Mucha caló es lo que hace, aunque yo lo prefiero, a ver si ya de una vez piso tierra firme, que falta me hace.