Desde el pico del águila





Servidora, ya tiene cierta edad y, a estas edades, comienza a estar de vuelta de muchas cosas. Cuando algunos vienen una, como imagino les pasa a muchos de ustedes, ha hecho el recorrido de ida y de vuelta varias veces, y, cuando menos, está cansada de tanta repetición, de tanto ir y venir, de tanto fallo de Matrix. A veces, algunas veces, como en la canción, optamos por pasar de las actitudes y los comentarios impropios y fuera de lugar con que nos regalan algunas gentes y, como tenemos estrés existencial, o lo que es lo mismo, la estupidez de la que estamos siendo testigos nos hace quedarnos sin fuerzas para contestar con un mínimo de respeto, y antes de pasar por alto los buenos modales, pensamos en aquel famoso dicho que utilizábamos en nuestra juventud... Entonces, tras un leve bostezo producto de la digestión pesada que estamos haciendo, decimos: ¡ paso de todo! Y pedimos un sobrecito de Almax para la acidez estomacal que sabemos nos producirá el no haber enfoscado de rojo vergüenza la moral del susodicho.
Pero, en algunos casos somos incapaces de callar ante la mala baba, la soberbia o cualquiera de esos denominados pecados capitales que, el tonto esférico que tenemos en frente o al lado, nos está sirviendo en bandeja de plata, como si sus tontunas y desaguisados fueran un plato recién creado por nuestros grandes gastrónomos. Él; sin saber de qué va el discurso, sin conocer los ingredientes, sin ser el autor del mismo, se autodefine como el único capaz de cocinarlo. Son aquellas situaciones en las que nos revolvemos por dentro y nuestros valores sufren alteraciones constantes como los mapas políticos actuales. Aquellos momentos que vemos, escuchamos, o somos testigos de cómo, sin el más mínimo pudor, sirviéndose del silencio que nuestra educación nos obliga a guardar, se apropian de los atributos ajenos, de las deferencias que nosotros y los demás hemos tenido al respecto de su devenir profesional o personal. No solo no dan las gracias, sino que se ponen las medallas que no les corresponden. En la mayoría de los casos, nuestras medallas. Es entonces cuando uno no puede más y deja escapar, con gesto torcido, mirada excéntrica y un cierto aire de principio de esquizofrenia aquello de:

" mira bonito, no olvides que a cada cerdo le llega su San Martín. Y yo, en tu lugar, tendría mucho cuidado, porque estás engordando un puñado y demasiado rápido. Ve con precaución, no sea que la fecha de la matanza se te vaya a adelantar así..., de repente"

Pero el tonto en cuestión, que además de ser esférico tiene tanta soberbia como los dígitos del número PI, vuelve a mirarse el ombligo, por supuesto lo hace como siempre, carente de humildad. Le miramos fijamente, tan fijo, que parece que estuviéramos buscando desesperadamente a Wally, pero él, a pesar de nuestra fijeza, de la mirada topográfica que le recorre, no se da por aludido y sigue definiéndose como el descubridor del mundo y sus alrededores. Esto cuando es español, que si es americano, el cenutrio en cuestión suele declararse el salvador del Universo.
Servidora está mayor, mayor para zarandajas, para debates absurdos, para perder el tiempo en ponerle las peras al cuarto a más de uno que se lo tiene bien merecido. Ya saben ustedes: más sabe el diablo por viejo que por diablo y el sabio no es sabio por lo que dice, sino por lo que calla. En base a ello, servidora, en muchas ocasiones, como muchos de ustedes, prefiere callar y dejar que sean ellos, los tontos, los que hablen, porque cada edad tiene su momento, cada momento tiene su edad, y, no lo duden: a cada cerdo le llega su San Martín.


© Antonia J. Corrales

Del programa radiofónico "Desde el pico del águila" Magazine Calle Real- Radio Villalba.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Al principio me habías asustado... pensé que llevababas un mal día encima.. espero que sea simplemente una reflexión muy cierta de cosas que nos pasan.. pq, aunq estés de vuelta de todo lo q stá muy claro esq tienes modos para hacer las cosas cm deben hacerse.. y de eso muchos, no pueden presumir!!

BESOS!!

aNiTa

Antonia J. Corrales dijo...

Es un artículo de mi espacio radiofónico "Desde el pico del águila" del Magazine cultural "Calle Real" fue emitido hace tiempo. Lo escribí basándome, en una experiencia que había vivido hacía unos días. Son cosas que nos pasan a todos alguna vez. Hay mucho listo que no lo es, pero que se lo cree, "pobrecicos" qué le vamos a hacer!!!
Besos también para ti,
Antonia J Corrales